Respuesta – España es un país de trinchera

El post de hoy es un poco diferente. Quiero mostrar una respuesta que recibí de un buen amigo ayer a raíz de un post en el que hablaba de sí “España es un país de frontera” y no quiero perder la oportunidad, con tu permiso, de postearla aquí. Espero que os guste y os haga reflexionar lo mismo que a mi.

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El calor está ahí detrás

– Y ahora, ¿ ya sientes el verdadero calor?

– No se decirte lo que verdaderamente está pasando. Alguien ha levantado esa pesada cortina de plomo que ceñía aquello que nos rodeaba y nos impedía ver su verdadera esencia. Su pesado velo cubría cada uno de aquellos momentos en los que nuestras realidades intentaban aproximarse, pero parece que ya no está ahí. Ese contacto entre las superficies de la vida, entre nuestra realidad y sus colores, con su aromas y sus sabores parece estar de nuevo viva.

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Pero ya nada será igual

Porque podremos volver y caminar por sus calles, recorrer esos rincones perdidos en nuestras memorias e incluso rescatar aquellas imágenes en blanco y negro que tenemos en nuestro interior, pero nada será igual.

Aquellas memorias están aderezadas con los elementos propios del momento, esas personas que lo han hecho especial, las circunstancias propias del tiempo vivido. Las casas seguirán siendo las mismas, pero aquellos que las hacían especiales y les daban su esencia ya no estarán. Sus calles, sus árboles, sus mareas y sus costumbres. Todo  seguirá allí albergando la más absoluta nada del cambio, porque aquellas circunstancias únicas que hicieron de esos momentos tan especiales se habrán marchado, como todo.

Porque todos lo momentos son únicos y corren devorados por el inevitable cambio, perseguidos por un incasable enemigo llamado tiempo. Podremos volver, podremos caminar y recordar, hablarle al tiempo de lo sucedido e intentar pescar esos fragmentos perdidos en lo más profundo de nuestra memoria.

Pero ya nada será igual.

Es una aversión existencial  hacia una ética simulada, la doble moral e hipocresía instaurada en la educación y embuída en la sociedad. Todo ello esta ahí para ocultar una verdadera decadencia moral y singular medianía de todo aquel que sin abrir los ojos, sin plantearse ni tan siquiera unas de estas cuestiones referentes a su vida, vive.